La limpieza espiritual es el punto de partida de casi todos los demás trabajos. Cuando alguien llega diciendo que se le cae todo a la vez (el ánimo, el descanso, el trabajo, la relación), lo primero es aligerar esa carga.
Se trabaja sobre la persona y, si hace falta, sobre la vivienda o el local. Las señales más frecuentes de mejora son dormir mejor, discutir menos en casa y recuperar las ganas de hacer cosas.
Aviso importante: este trabajo no sustituye ningún tratamiento médico ni psicológico. Si tienes un problema de salud, acude a un profesional sanitario. Lo nuestro acompaña, no reemplaza.