Hay temporadas en las que nada sale adelante: se envían currículos y no responden, el negocio se frena sin motivo aparente, los trámites se quedan parados y las deudas se acumulan.
La apertura de caminos trabaja sobre ese estancamiento. Se retira lo que bloquea y se favorece que las oportunidades que ya estaban cerca lleguen a concretarse: una entrevista que por fin llama, un cliente que vuelve, un papeleo que se desatasca.
No es un trabajo para hacerse rico de la noche a la mañana, y quien te lo venda así te está engañando. Es un trabajo para que las puertas que llevan meses cerradas vuelvan a abrirse.